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jueves, 4 de diciembre de 2014

Rurrenabaque y el parque nacional Madidi

El viernes 19 de noviembre nos despertamos pronto para desayunar y encaminarnos al norte de la paz hasta el pueblo de Rurrenabaque. La aventura prometía porque para llegar hasta allí tendríamos que ir por la famosa carretera de la muerte de Bolivia. 


Después de hacer el check out cogimos un micro y nos dirigimos al barrio Villa Fátima (1,5$b.) donde se encuentra la terminal de autobuses minasa que es el lugar desde donde salen los autobuses para Rurrenabaque. Una vez allí compramos el billete (70$b.) y nos sentamos a esperar hasta la 13:00 que salió el autobús.

Durante los primeros kilómetros y mientras cruzábamos el altiplano las vistas eran increíbles. No pudimos aguantar la tentación y, como nuestros asientos del bus no tenían las mejores vistas, nos cruzamos al otro lado e invadimos la plaza del bus donde se sentaba Fernando, un chico boliviano que muy amablemente nos dejó hacer todas las fotos y con el que luego quedaríamos charlando durante todo el viaje.




Una vez pasado el altiplano es cuando la carretera hacía honor a su nombre. Y es que la carretera de la muerte se trata de un camino de tierra de un solo sentido con acantilados de más de cien metros a los lados por donde tienen que circular los coches, camiones y buses que van de la paz a Rurrenabaque y viceversa. Con lo que cuando nos cruzábamos con camiones o autobuses de nuestro mismo tamaño empezaba la lucha de ver quien paraba, quien avanzaba y quien reculaba.



¡Pero lo mejor de todo es que esta carretera es la única de Bolivia donde se conduce por la izquierda como los ingleses! Y la explicación era igual de surrealista que la propia carretera. Resulta que cuando se empezó a construir los camiones iban cargados en dirección a La Paz y les era más difícil maniobrar mientras que los que descendían de la Paz lo hacían vacíos y podían moverse mejor. De tal forma que se decidió que los camiones que venían desde La Paz sin carga conducirían por el lado del acantilado mientras que los cargados lo harían por el lado seguro. Y desde entonces, aunque están mejorando la carretera, es la única vía de Bolivia donde se conduce por la izquierda.

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Después de 16h. de viaje llegamos a las 5:00 a la nueva terminal de Rurrenabaque. Algo contrariados porque se suponía que debíamos llegar a las 8:00 agarramos nuestras mochilas y junto a Fernando y un grupo de turistas nos pusimos a andar en dirección al centro del pueblo para ver si podíamos conseguir un lugar donde dormir. Tardamos más de lo que pensamos en llegar a nuestro destino ya que la guía que tenemos es del 2010 y dibujaba la terminal mucho más cerca del pueblo. Una vez allí llamamos a varios hostales y conseguimos habitación en el hostal Los tucanes (40$b.) con desayuno incluido y un buen wifi.

El resto del día lo dedicamos a recorrer el pueblo, hacer la colada, comer en el mercado local y buscar una agencia que con la que contratar el tour que queríamos hacer por las pampas del Uyuma. Después de preguntar en varios lugares nos dimos cuenta de que existían dos posibilidades de tour, por un lado un tour por el parque nacional de madidi y otro por el parque del río uyuma. Nos costó mucho decidirnos pero al final creímos que el tour por las pampas sería muy turístico y pensamos que la aventura por la selva sería algo más auténtico…¡Gran error! Pero eso más adelante.




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Al día siguiente nos levantamos temprano para ir a la agencia Max Adventures con quien habíamos contratado los tres días en la selva (800$b.). Una vez allí nos presentamos a la que sería nuestra compañera de expedición, Heidi una Alemana muy maja que estaba viajando por Suramérica, dejamos nuestro material y cargamos la mochila con todo lo que íbamos a necesitar en la excursión esterilla, saco de dormir, mosquitera, comida y agua para después ir al embarcadero donde cogeríamos un bote que nos llevaría hasta el campamento base de la agencia situado dentro del parque natural de madidi.

Durante el camino las vistas por el río eran increíbles e incluso cerca del punto de control del parque pudimos divisar un caimán.


Una vez llegamos al campamento base estuvimos esperando sentados a que estuviera el almuerzo aunque nos hubiera gustado haber ido a investigar en la selva.




Luego en la tarde después de comer ya exigimos que fuéramos a dar una vuelta para investigar. Así que Jimmy nuestro guía nos llevó selva a dentro en busca de animales y plantas. La verdad es que divisar animales en libertad resultó más difícil de lo que nos habían vendido. De hecho durante esta primera excursión a parte de arañas y nidos de termitas sólo pudimos ver a un grupo de monicos que se escondía entre las ramas. Pero bueno a falta de animales Jimmy nos explicaba alguna que otra planta  nos enseñó cómo utilizar las hojas de una palmera para tejer una cesta donde llevar la botella de agua.






Una vez terminada la excursión regresamos al campamento donde tocaba preparar la tienda con plásticos y palos donde dormiríamos todos esa noche. Por último un bañito en el río y a esperar a que estuviera lista la cena.


Después de cenar tocaba dar las gracias a la “pachamama” y pedirle permiso para que nos adentráramos en parque nacional sin problemas. La ceremonia era curiosa nos sentamos todos en círculo mascando coca y Jimmy el centro empezó el ritual encendiendo una vela y clavándola en el suelo. Luego cavó un pequeño hoyo y allí depositó unas cuantas hojas de coca, por último encendió un cigarrillo y clavándolo de pie enfrente del pequeño agujero empezó a recitar unos versos indígenas y mientras daba caladas a un cigarro y soplaba el humo dentro del agujero. Luego nos pasó el cigarro a cada uno de nosotros y nos pidió que repitiéramos el mismo acto. Una vez terminada la ronda del cigarro Jimmy  vertió un poco de la botella de licor que traían para la ocasión en el agujero y volvió a pedirnos que repitiéramos y recitáramos junto a él.


Una vez realizados todos los pasos, Jimmy y nuestro cocinero Jeremías nos invitaron a que bebiéramos e hiciéramos todas las preguntas que quisiéramos. Estuvimos un rato sentados conversando hasta que ya no se nos ocurrió más que preguntar y Heidi, Susana y yo nos fuimos  a dormir y dejamos a Jeremías y Jimmy terminándose la botella de licor.

Al día siguiente nos despertamos pronto desayunamos, recogimos nuestro material y nos pusimos en camino para el segundo día dentro de la selva. Primero caminamos unos treinta minutos hasta otro campamento que tenía la agencia dentro del parque donde dejamos las mochilas y así no tener que cargar con peso durante el resto de la excursión.


Durante toda la mañana estuvimos caminando pero sin suerte de ver animales. Solo nos topamos con una tortuga de tierra y yo tuve la suerte de ver una nutria de río que rápidamente volvió a esconderse debajo del agua.



También tuvimos la oportunidad de aprender de las diferentes plantas medicinales que Jimmy nos iba explicando, comer frutos de los árboles y pequeños gusanos con sabor a coco. 




De camino al campamento paramos en un río para pescar peces que nos sirvieran de cebo para la pesca que esperábamos hacer después de comer en el río principal.



Tras cinco horas de caminata donde no hicimos más que seguir un sendero detrás del guía llegó la hora de comer y después una buena siesta que el cuerpo no daba para mucho más. Cuando nos levantamos resulta que el Jeremías y Jimmy no estaban. Cómo no sabíamos que hacer Susana y yo nos fuimos a caminar un rato siguiendo los senderos para ver si encontrábamos a alguien. Al rato apareció Jeremías al que habían intentado despertarnos pero que como no lo consiguieron se fueron al río a pescar. Esto no nos convenció mucho ni tampoco nos gustó demasiado así que por lo menos le pedimos que nos guiara hasta el río para podernos dar un chapuzón antes de cenar.

Cuando se hizo de noche regresamos al campamento y dado que no habíamos hecho nada en toda la tarde pedimos a nuestro guía que nos llevara a dar un paseo nocturno a ver si por la noche teníamos más suerte de ver algún animal. Suerte que cayó en saco roto porque después de una hora siguiendo un sendero y no ver nada decidimos volver para cenar y meternos en la cama. Pero esto no iba a ser tan fácil porque Jimmy el cocinero había decidido irse a visitar otro campamento de un grupo que se habían asentado cerca de nosotros y no había preparado la cena. A regañadientes regresó después de un buen rato llamándole y nos trajo unos espaguetis fríos que habían sobrado del día anterior. Menos es nada pensamos nosotros pero estas son las cosas que hicieron que el tour realmente nos pareciera un poco timo.

El último día volvimos al campamento inicial donde dejamos las mochilas y nos fuimos a hacer otra excursión esta vez para ver los loros que anidaban al otro lado del río. La verdad es que esta excursión si fue bonita y vimos un montón de loros preciosos. Ya de vuelta en el campamento base coincidimos en la comida con otro grupo que tenía la misma opinión que nosotros sobre el tour. Ellos también lo veían como algo totalmente sobrevalorado, mal organizado y donde te sentías totalmente un turista. Moraleja, si volvieramos a hacerlos escogeríamos la opción del tour de las pampas que, si bien es turístico, por lo menos ves más animales.

Después de comer regresamos a Rurrenabaque donde teníamos pensado esa misma noche salir de camino a Santa Cruz parando en el pequeño pueblo de San Ignacio de Moxos que nos habían dicho que era muy bonito. El problema era que los buses sólo salían por la noche y la carretera no está asfaltada con lo que es bastante común que en la época de lluvias los buses se queden varados en el fango. Así que como había estado lloviendo todo el día decidimos no arriesgarnos y salir al día siguiente….no sabíamos en aquel entonces que esa decisión nos iba a costar un disgusto.

Pero esa aventura será parte del siguiente post.


1 comentario:

  1. Buena experiencia, al parecer disfrutaron del viaje, solo sugerirle que corrija el nombre de las pampas, ya que mencionan como pampas del Uyuma y en realidad son las pampas del Yacuma así también del río Yacuma no existe un río o pampas del Uyuma.

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