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domingo, 25 de agosto de 2013

Luang Nan Tha una ciudad para quedarse

Cuando llegamos a la estación de autobuses de largo recorrido de Luang Nan Tha ya eran las nueve de la noche y todo estaba oscuro. Además la estación de autobuses de larga distancia estaba a 10km del pueblo con lo que se hacía necesario coger un tuk-tuk para que te llevaran al centro de la ciudad. El problema era que a esas horas de la noche los conductores de los tuk-tuk no estaban muy por la labor de moverse y llevar a dos turistas solitarios hasta su guest house con lo que se columpiaban inflando el precio del billete por persona de manera ridícula.


Así pues Rosa y yo decidimos no doblegarnos ante el chantaje y, como se suele hacer en estos casos, cargar con las mochilas y empezar a andar haciendo dedo para ver si teníamos la suerte de que alguien nos pudiera parar. El problema era que a esas horas de la noche sólo pasaban motos solitarias y los conductores no sabían inglés y por lo que no paraban a averiguar cuál era nuestro problema.

Ya empezábamos a pensar que salir caminando de la estación no había sido una buena idea cuando apareció un joven montado en su moto que se nos puso a hablar en inglés y nos ofreció llamar a un amigo suyo para que viniera con su moto y nos pudieran llevar a los dos a la ciudad. Nosotros nos pusimos contentísimos de encontrar gente tan maja y dispuesta a ayudar pero cuando llegamos a nuestro destino aparecieron los problemas. Resulta que el joven tan majo que se ofreció a llevarnos quería cobrar por el viaje el mismo dinero que nos habían pedido por el viaje en tuk-tuk. Evidentemente no aceptamos y tras una breve negociación accedimos a darles 40000 kips y quedarnos con el amargo sabor de boca de nuestra primera toma de contacto con la gente del lugar.

Tras nuestro pequeño primer tropezón anduvimos un rato buscando alojamiento y enseguida encontramos una habitación grande y limpia por 50000 en una guest house que además tenía restaurante. Así que sin pensárnoslo mucho dejamos nuestras mochilas y nos acercamos a cenar un delicioso arroz frito con verduras y pollo antes de meternos en la cama para descansar después de un largo día de viaje desde Chiang Rai.

Al día siguiente nos levantamos temprano y lo primero fue cambiarno de guest house ya que en la que habíamos dormido nos cerraron las puertas a las 10:00 de la noche y no nos dejaron salir a dar una vuelta. Luego de hacer el chek in nos metimos un excelente desayuno en el que sería nuestro restaurante de referencia durante todo el tiempo que estuvimos en Luang Nan Tha, cambiamos dinero en el banco local y nos decantamos por alquilar una moto para dar una vuelta en dirección al pueblo de Muang Sing cerca de la frontera con China. La excursión fue una pasada, la moto nos daba la libertad de ir a nuestro ritmo, disfrutar del paisaje y parar en los pueblecitos de que había de camino a divertirnos bañándonos en el río con los niños.

Nuestra nueva guest house





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A media tarde llegamos a Muang Sing y nos sentamos en un bar local mirando a los preciosos arrozales verdes, pedimos una cervecita, nos preparamos nuestros bocatas de embutido español que nos supieron a gloria y nos tiramos a descansar.





Sobre las cuatro de la tarde decidimos que iba siendo hora de volver si no queríamos que nos pillara la noche. En el camino de vuelta paramos a ver una catarata muy chula, pero lo mejor de todo fue cuando paramos en un pueblo que estaban de fiestas y tenían montada una algarabía bien gorda. Todo el mundo estaba totalmente borracho así que cuando nos vieron aparecer no dudaron en sacarnos a bailar y enseñarnos sus mejores movimientos. ¡Estuvo genial! Pero como todo lo bueno se acaba y sinceramente la gente borracha llega un momento que se pone muy pesada,  después de unos bailes volvimos a Luang Nan Tha para cenar en el pequeño mercado nocturno una sopa y uno rollitos de primavera.










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Al día siguiente nos levantamos sin prisa y bajamos a desayunar a nuestro restaurante favorito. Después de meternos nuestra tortilla francesa con cebolla y tomate, bacon, una baguete y un café con leche por sólo 2,5€ decidimos que ese día nos íbamos a alquilar una bici y visitar los alrededores de Luan Nan Tha.





La ciudad es encantadora, con un ambiente sencillo y tranquilo que invita a descansar y dejarse olvidarse de los problemas. Además es un sitio genial para alquilar una bici porque está rodeada por arrozales que en época de lluvias dibujan unos colores verdes realmente preciosos mientras que en el horizonte se ven las montañas del parque nacional. El día fue una pasada con las bicis mientras, visitábamos los templos cercanos, parábamos a hacernos fotos y disfrutábamos del paisaje. A media mañana, cuando apretaba un poco más el sol, paramos en un bar local con excelentes vistas sobre los arrozales a tomarnos unas cervezas y arreglar el mundo.










De vuelta a Luan Nan Tha nos pasamos por las diferentes agencias para ver que podíamos hacer con los dos días que teníamos pensado quedarnos. Después de ver varias agencias, contrastar presupuestos y regatear precios nos decidimos por una que nos ofrecía un trekking por la selva más una noche en un pueblo local.


Con nuestros deberes hechos nos fuimos a nuestro restaurante favorito donde nos recibían ya con una sonrisa de oreja a oreja, disfrutamos de una cena estupenda y después nos fuimos a descansar porque íbamos a necesitar fuerzas para aguantar el trekking por la selva de Luan Nan Tha. Pero eso será parte de mi próximo post.

1 comentario:

  1. Muy bueno todooo !!! Ahora estoy en Chaing Rai, decido en dos días voy para alla, :) Saludosss

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