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jueves, 22 de agosto de 2013

De Chiang Rai a Laos visitando un templo único

El día once de agosto después de decidirnos por la opción de ir a Laos, Rosa y yo nos acercamos a la parada de autobuses de Chian mai y compramos nuestros billetes para Chian Rai.


Como resultó que llegamos un poco tarde y teníamos que esperar cerca de una hora hasta que saliera nuestro autobús, nos dimos una vuelta por la zona y descubrimos un restaurante local excelente para comer una sopa de noodles típica. Ya de vuelta en la parada de autobuses nos quedamos patidifusos cuando descubrimos en qué tipo de autobús nos tendríamos que montar para realizar nuestro viaje. Algo simplemente asombroso, os dejo un vídeo demostrativo para que vosotros también podáis admirarlo.




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El viaje hasta Chiang Rai fue tranquilo y sin sobresaltos. Una vez en Chiang Rai el autobús nos dejó en la parada de autobuses de largo recorrido que está a las afueras de la ciudad, con lo que tuvimos que coger un Sawat hasta la terminal situada en el centro de la ciudad. Cuando por fin llegamos al destino final cargamos con nuestras mochilas y nos pusimos a recorrer la zona para encontrar una Guest House. No tardamos mucho en hacer nuestra elección, Chook dee una guest house súper chula con un ambiente rasta increíble y por solo 200 baths.







Dejamos nuestras mochilas en la habitación, nos pegamos una ducha y salimos a recorrer Chian Rai. El sol ya se había puesto y las calles estaban desiertas pero se podía ver que fuer del Wat Phra Kaew de donde es originario el venerado buda esmeralda que ahora se guarda en Bangkok, la ciudad no ofrecía nada especial. Nos dimos una vuelta hasta el río y de camino de vuelta paramos en un restaurante pequeñito con unos dueños encantadores donde pudimos saborear unas excelentes sopas picantes con cerdo y gambas. Estaban simplemente deliciosas.






Con nuestros estómagos llenos nos acercamos al mercado nocturno plagado de turistas en vacaciones comprando suvenires para sus amigos y familiares. Como ese no era nuestro ambiente decidimos regresar a la guest house no sin antes hacer una parada en una heladería para darnos un capricho.



Al día siguiente después de desayunar pensamos en aprovechar la mañana y, antes de coger nuestro autobús para la frontera con Laos, nos acercamos a ver el famoso Wat rong khun o templo blanco. 




Antes de salir para el templo blanco pude grabar una escena típica tailandesa que representa el respeto que tienen todos a su país. Todos los días a las 8 de la mañana y las 6 de la tarde suena el himno nacional y todo el mundo para lo que está haciendo para ponerse firme y escucharlo.

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El templo blanco se empezó a construir en 1997 y todavía a día de hoy se trabaja en él. El templo en algo realmente impresionante, no tiene nada que ver con ningún otro templo de Tailandia. En lugar de imágenes de Buda en diferentes escenarios de su vida, el templo está lleno de imágenes contemporáneas que representan el samsara o reino del renacer y el delirio. La verdad es que es un poco como estar dentro de una película de ciencia ficción americana. Diferente, único e interesante de ver.










No nos entretuvimos mucho viendo el templo y enseguida cogimos el primer Saewat que volvía hacia Chiang Rai, cuando llegamos a la parada de autobuses Rosa se acercó a la ventanilla del conductor y, mientras estaba pagando, un coche que no podía esperar ni un segundo nos adelantó con tan mala suerte que se llevó por delante el pie de la pobre chica.

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Haciendo de tripas corazón y por no montar un escándalo, Rosa dijo que estaba bien y que no había pasado nada así que cojeando nos acercamos a nuestra guest house, recogimos nuestras mochilas y nos montamos en nuestro autobús con destino a la Chiang Khong y la frontera con Laos.





El autobús era el típico local con ventiladores y asientos estrechos que para en todos los sitios hasta que llega a su destino final pero la verdad es que no se hizo muy grave. Llegamos a Chiang Khong sobre las dos de la tarde y enseguida los conductores de tuk-tuk nos abordaron para llevarnos a la frontera. Nosotros como no teníamos ninguna prisa y a Rosa todavía le dolía el pie, decidimos tomarnos las cosas con calma y antes de encaminarnos a la frontera nos acercamos al mercado que había detrás de la estación de autobuses a comprar algo de fruta para el camino.

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Con la fruta en nuestro poder y sabiendo que la frontera no estaba lejos decidimos ponernos a andar por la calle principal y hacer autoestop para ver si teníamos suerte y nos llevaban. No pasamos ni un minuto andando cuando una pick-up paró a nuestro lado y muy amablemente su conductor nos acercó hasta la frontera.


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Hicimos todo el papeleo en un periquete y enseguida cogimos una de las barcas que cruzaban el Mekón en dirección a la ciudad de Huay Xai ya en la parte de Laos. Una vez allí nos acercamos a la oficina de inmigración de Laos y  sacamos nuestro visado de treinta días.








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Nuestra intención era ir al norte del país pero ya era tarde los autobuses regulares no saldrían hasta el día siguiente. Así que, como no queríamos perder tiempo, preguntamos en las agencias de viajes que hay en la calle principal y conseguimos una minivan por 300 baths que nos llevó esa misma tarde hasta Luang Nan Tha una ciudad encantadora donde pasaríamos nuestros siguientes cuatro días.
Pero eso será parte de mi próximo post.




2 comentarios:

  1. Es verdad! El templo blanco de Chiang Rai es increíble... merece la visita! :-)

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    1. Claro que sí chicos es una pasada parece salido de una película de hollywood

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