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miércoles, 14 de octubre de 2015

Amman la primera toma de contacto con Jordania

Nuestra puerta de entrada en Jordania fue Amman donde aterrice sobre las siete de la tarde ya con la noche cubriendo la ciudad.



El  primer trámite es el visado por el que tienes que pagar en el aeropuerto 40JD menudo sablazo pero bueno antes de pasar por los pasaportes tienes oficina de cambio donde puedes conseguir moneda local.
Una vez recogida la mochila, que por no sé qué razón estaba abierta me dirigí al mostrador de información para preguntar por el autobús que te lleva al centro de la ciudad. Son autobuses cómodos de color amarillo que cuestan 2JD. Una vez allí tuve que coger un taxi hasta la guest house donde estábamos alojados. El precio para el taxi era de 2JD pero los taxistas de Amman son como los del resto del mundo y si pueden timarte lo harán (yo fui uno de sus víctimas, mal entrada en la ciudad pero una lección para el resto del viaje).


Como llegué por la noche sólo tuve tiempo de instalarme en el hotel Jordan River Hotel habitación compartida con baño compartido 9JD. No es el palace pero está limpio y el dueño es muy amable. Te recomienda sitios para comer y visitar. . Luego me acerqué  un restaurante para cenar el plato típico Mansaf un plato de arroz con una pieza de cordero y una salsa de yogourt por 6JD.


Al día siguiente apareció Susana y después de dormir y reponer fuerzas fuimos a recorrer la ciudad. Amman no es que sea un dechado de virtudes, es más en muchos puntos parece un gran escombrera. Nuestra primera parada fue un buen desayuno en el restaurante hashem a base de hummus falafel y te. Buenas raciones por 6JD entre dos. 



Una vez llenos nos encaminamos a ver la ciudadela situada en la colina más alta de Ammán, Jebel al-Qala´a (850m sobre el nivel del mar).


Entrar en la ciudadela cuesta 2JD y allí te encuentras con el típico grupo de guías que quieren darte un tour por la zona pero realmente no hace falta. La ciudadela se recorre en 30 minutos, no es que los edificios estén muy bien cuidados pero se pueden visitar las ruinas del palacio Omeya y el templo de hércules a parte de tener unas magníficas vistas sobre la ciudad y el teatro romano.







Una vez visitada la ciudadela bajamos al centro de Amman para pasear por el mercado de la fruta donde se mezclan los olores en una atmósfera cargada bajo una luz tenue. Es impresionante oir cantar los regateos de los comerciantes en las angostas callejuelas del mercado.



Cuando terminamos de recorrer el mercado subimos a la Rainbow Street que podríamos decir que es la calle más chic de Amman llena de restaurantes y bares con mucho encanto y  excelentes vistas a Amman coronadas por la ciudadela.




Para terminar de camino al hotel paramos a comprar un sawarma que devoramos en el hotel donde, después de una siesta, preguntamos por la infraestructura para ir a Jerash.


Pero esa historia será como siempre, parte de mi próximo post. 

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