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martes, 9 de julio de 2013

3 días marchando desde kalaw al lago Inle con la mejor gente posible

A Mathias, Charline y Philip por ser unos grandes compañeros de viaje y mejores personas

A pesar de que tanto mis dos amigas del hotel en Bago cómo la gente de la agencia y los del autobús todos me aseguraron que llegaría a Kalaw sobre las seis de la mañana, resultó que cuando ya había conseguido hacerme con el asiento de atrás para echar una cabezada el conductor me toca en el hombro para decirme que ya habíamos llegado a Kalaw. -¿Cómo? Imposible, si son las tres de la mañana –

Con los ojos cargados de sueño deambulé por las calles vacías hasta que llegué a la guest house donde me iba a alojar. Por suerte me estaban esperando y me dieron una habitación para dormir y un papel doblado con algo manuscrito que cuando lo abrí resultó ser una nota de Emili y Alba diciéndome que ellos se marchaban al lago Ilie al día siguiente por si me quería unir a ellos.


Cómo el día anterior había llegado tan tarde a Kalaw decidí dormir y dedicarme a pasear por el pequeño pueblo de kalaw para reponer fuerzas. Kalaw basa su economía en los treking al lago Ilie y dado que estábamos en temporada baja el pueblo dormitaba relajadamente mientras los escasos turistas paseábamos por sus calles.



Después de visitar las colinas cercanas, pasear por el pueblo y comer cerca del mercado me puse en marcha para conseguir un grupo con el que hacer el trekking de tres días al lago Ilie. Pero en mi guest house no había nadie dispuesto a hacerlo y en las dos o tres agencias que pregunté no tenían gente así que el treking no podía empezar peor.



Sin saber todavía como lo iba a hacer decidí darme una vuelta por Kalaw. Ya era de noche cuando pasé por delante de un bar donde estaban sentados una pareja de turistas tomando una cerveza. Nada más verles me dieron muy buenas vibraciones así que me acerqué a hablar con ellos. Se trataba de Mathias y Charline una pareja de franceses cantidad de majos que estaban viajando por el sudeste asiático y que llevaban ya dos semanas visitando Myanmar. Nos pusimos a hablar y resultó que ellos también tenían intención de hacer el trekking hasta el lago Ilie al día siguiente además había hablado con un guía muy honesto y que daba muy buen precio. Así que después de acordar que me unía a ellos dos para hacer el trekking nos fuimos a cenar cerca del mercado unos noodles y después nos acercamos a la guest house donde ellos estaban alojados para hablar con el guía y cerrar los últimos flecos. Efectivamente Jonhy era un guía súper majo que nos estuvo explicando que ruta íbamos a seguir y nos comentó que al grupo se unía un chico inglés Philip. Así que una vez aclarados todos los puntos quedamos en vernos al día siguiente a las ocho de la mañana.

Al día siguiente estábamos todos reunidos en el hall del hotel y desde el minuto uno se podían sentir buenas vibraciones en el grupo. Tanto Mathias y Charline que les había conocido la noche anterior como Philip con el que hablaba por primera vez esa mañana parecían gente estupenda. Y los guías Jonhy y Giorgio tampoco se quedaban atrás. ¡Menudo grupo más de puta madre habíamos formado!


El primer día de marcha fue tranquilo, al salir de Kalaw pasamos por una casa colonial muy chula que ahora es un orfanato y mientras íbamos cruzando campos y huertos nos íbamos encontrando con lugareños que se paraban a saludarnos y charlar con nosotros. Fue un día de caminata estupendo, lo pasamos de maravilla y vimos paisajes y gente increíbles.














                         chilies                                                         cacahuetes


                                        arroz                                               pimientos









Al terminar la jornada paramos en una pequeña aldea a pasar la noche y antes de cenar Mathias y yo pudimos jugar con unos lugareños al deporte nacional Sepak takraw. Que es como el boleyball pero con una pequeña pelota de bambú y que se juega con los pies. Nos lo pasamos genial.

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Al día siguiente nos despertamos temprano y tras meternos un estupendo desayuno con pankaces con miel, fruta y café que habían preparado Jonhy y Giorgio nos pusimos en marcha. Una vez más los paisajes y gentes que encontrábamos por el camino nos dejaron sin palabras. Y con cada paso que dábamos el pequeño grupo de cuatro viajeros se hacía más compacto y bien avenido. Se podía comprobar que todos compartíamos el mismo buen rollito y gusto por viajar.

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                               patatas                                                      gengibre


Al terminar el segundo día dormimos en una guest house que compartimos con otro grupo que estaba haciendo el mismo trekking y con los que pasamos una noche estupenda cenando, charlando y bebiendo cervezas.


El último día fue el más duro ya que no paramos de andar hasta que no llegamos al lago Ilie. No obstante el esfuerzo mereció la pena. Una vez más pasamos por todo tipo de paisajes, desde un monasterio encantador hasta un bosque de bambú precioso. Además durante el camino pudimos ver como en las colinas cercanas al lago Ilie todos los lugareños se reunían para celebrar una fiesta lanzando cohetes al aire que daban el punto de salida a la época de lluvias. El ambiente en la zona era genial, había puestos de comida, suvenires, y una gran plataforma desde donde lanzaron un cohete tan grande como una mesa.


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Pero lo mejor estaba por llegar, un último paseo de una hora por el lago Inle hasta llegar a la ciudad de Nyaung Shwe.


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Cuando llegamos a Nyaung Shwe buscamos rápidamente alojamiento y fuimos directos a pegarnos una ducha decente y descansar que lo merecíamos si queríamos disfrutar del lago. Pero eso será tema de mi próximo post.

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