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miércoles, 1 de mayo de 2013

Kota Kinabalu la puerta amable de Borneo


Después de un viaje agotador en autobús desde El Nido a Puerto Princesa, dormir en la terminal de autobuses, coger un avión Puerto Princesa-Manila, tirarme todo el día en dicho aeropuerto. A las 11:40 salió el avión que me traería de madrugada a Kota Kinabalu, capital de la región de Sabah en el noreste de la isla de Borneo. Como estaba destrozado y no me apetecía quedarme a dormir en el aeropuerto, rápidamente me acoplé a una pareja de ingleses y compartimos un coche hasta la ciudad.



Una parada en el camino del autobús a puerto princesa. ¿Echamos un partidito?



Sobre las dos de la mañana estaba llamando a la puerta de mi hostal rezando porque hubiera alguien despierto y no me tocara dormir en la calle otra vez. Por suerte después de cinco minutos hablando por el interfono me dejaron entrar al hostal y me dieron cama en el dormitorio. Entre en silencio en la habitación y, aunque el aire acondicionado estaba pasado de vueltas, caí como un trapo en la cama y me quedé frito.


Al día siguiente después de desayunar me fui a dar una vuelta por la ciudad. Con los primeros pasos pude comprobar lo agradable que era la ciudad. Al contrario que muchas de las ciudades del sudeste asiático, Kota  Kinabalu no te agobia, no es agresiva sino todo lo contrario, es una ciudad abarcable, relajada y donde la gente es amable y tranquila. Puedes ver gente de todas las razas y credos, restaurantes de todo tipo de comidas y muchos mercadillos donde poder comprar cualquier cosa que necesites.





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La verdad es que los tres días que pasé en la ciudad mientras preparaba mi siguiente salto se me hicieron cortos. Por la mañana me levantaba y salía a recorrer la ciudad tranquilamente, me acercaba al puerto, me metía en los ajetreados mercados, comía en los pequeños restaurantes locales. Por la tarde quedaba con mi colega Boon, que es el hermano de una buena amiga mía y fanático del futbol. Me pasaba a recoger al hostal y nos íbamos a cenar comida típica en los restaurantes más ricos de la ciudad.






En Kota Kinabalu encuentras catedrales, mezquitas,  y templos sij.






En los mercados de pescado eliges lo que quieres comer y como te lo deben cocinar y esperas en los grandes salones a que te lo traigan y te pongas las botas



Boon me explicaba cómo Kota Kinabalu es muy diferente a Kuala Lumpur, mucho más tranquilo y asequible pero además socialmente mucho más integrador. Aquí la mayoría de los habitantes son cristianos y la mezcla entre parejas de diferentes religiones no está mal vista como sucede en la península. De tal forma que puedes ver trabajando en un mismo negocio a chinos, malayos, indios con sus diferentes religiones perfectamente integrados o incluso matrimonios donde cada una de las partes es de una religión y/o raza diferentes.



Por fin después de tres días de relajada planificación me decidí a moverme hacia el sur en dirección a Seporna para bucear en uno de los paraísos del mar celebes. Pero eso será otro post.

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