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miércoles, 24 de abril de 2013

El Nido el paraíso que inspiró la novel de La playa de Alex Garland

Todo el mundo con quien hablaba me decía que el Nido era un sitio demasiado turístico, sin demasiado encanto y bastante más caro pero a mí tanto relax en Port Barton me estaba poniendo nervioso y además tenía la suerte de haber encontrado compañera de viaje para compartir gastos, Anne una alemana que lleva dos años recorriendo el sudeste asiático. Así que el sábado 20 me puse en marcha para comprobar que tanto de verdad había en esos comentarios.


Lo primero fue coger el yeepene pronto en la mañana a las 8:00 hora filipina hasta Roxas y desde ahí un autobús que te lleva directamente a el Nido parando eso si en los diferentes pueblos que hay por el camino para recoger a todos los viajantes e incluso en la lonja local cargar la pesca del día.




Finalmente después de 5h de camino llegamos a la terminal de El Nido y lo primero fue buscar alojamiento. Desde la terminal hasta el pueblo tienes que andar unos quince minutos y antes de cruzar el arco de entrada en el cruce encontramos la guest house. Una habitación enorme con 2 camas (adivinar quién durmió en la pequeña) y baño incluido por 600p. Así que por lo menos el alojamiento no era tan caro como decían.




El nido como lugar de playa no tiene mucho que ofrecer. Su playa es pequeña pero desde luego la prefiero a la de Panglao. Está mucho menos saturada. Y el pueblecito en sí tiene su encanto. Es cierto que es bastante más turístico y bullicioso que Port Barton pero la verdad es que tiene su encanto y además puedes encontrar todo lo que necesitas menos un ATM.




Como ya era media tarde y no había tiempo para mucho más decidimos visitar la playa de las cabañas a unos veinte minutos andando que nos habían comentado que era una pasada. Nada más pisar la arena me di cuenta de que no se equivocaban. Menudo espectáculo. Una bahía de cuarenta y nueve islas de piedra caliza rodeadas de un mar de agua azul turquesa. No estaba nada mal para una primera toma de contacto. 






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Nos quedamos hasta el anochecer y después fuimos a tomar algo a los bares de la playa de El Nido. Allí nos encontramos con Ganhes y su mujer sochi que habían cogido el bote desde Port Barton el día anterior así que nos pusimos al día y comentamos las mejores jugadas.





Al día siguiente nos acercamos de nuevo a la playa de El Nido tocaba hacer uno de los cuatro tours por la bahía que ofrecen A,B,C o D. Estos tours ofrecen la posibilidad de pasar un día entero recorriendo las islas de la bahía con la comida incluida y la posibilidad de hacer snorkling. Por los comentarios de la gente nos decidimos por el C y no nos arrepentimos. Recorrimos lugares encantadores de aguas cristalinas llenas de corales y peces.






La comida fue fantástica barbacoa de pescado fresco, calamares y cerdo más ensaladita y arroz. Nos pusimos las botas.

La experiencia nos gustó tanto que al día siguiente decidimos repetir pero esta vez con el tour A que, aunque fue menos espectacular que el de su predecesor del día anterior, también nos sorprendió con lugares mágicos como la laguna escondida, o la gran laguna. De la comida ya ni hablamos. Si la del día anterior fue buena esta vez fue incluso mejor.










Por la tarde ya sólo quedaba darme un último paseo por El Nido, tomarme un verdadero café expresso en el Café centro y prepararme porque para mi gran viaje a Borneo. Pero eso será otro post.

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